
Boceto para retrato de Gabriela, lápiz grafito sobre papel 21 x 27 cm. 2010
Hace 65 años, La Real Academia Sueca, otorga por vez primera un premio Nobel a una mujer. Y esa mujer fue Chilena. Una chilena de excepción, una mujer de vanguardia, autodidacta, viajera, apasionada. Una poeta que cantó al amor, a la infancia, a Chile y al dolor.
Lucila la rebelde, Gabriela la Maestra, Mistral del mundo. Solitaria, inteligente, sensible, doliente.
¿Quien fue Gabriela Mistral?, o debiera decir ¿Quien es Gabriela Mistral, dado que aun estamos conociendo su obra?
Estamos de acuerdo en fue una mujer pionera, adelantada, que trascendió de lo meramente literario, y su voz lúcida se transforma en un pensamiento innovador en el desarrollo humano y del ser latinoamericano.
Heroína de su propia tragedia, la vida no le fue fácil. Enfrentó los escenarios más difíciles; ser mujer, ser pobre, de provincia, de formación autodidacta, proveniente de una familia disfuncional y políticamente incorrecta. Para colmo, inteligente, sensible, consecuente como pocos, tremendamente crítica y dotada de un lenguaje certero, contundente, de brillante perfección.
Marcada por el dolor, perseguida por la envidia. Apasionada, humana y sublime. Una rebelde con causa; la de educar. Una mujer creativa que supo traducir su sensibilidad en su exuberante palabra poética y en una prosa que aun no terminamos de descubrir a 53 años de su muerte.
Pareciera ser que aun estamos en deuda con ella y con su obra que supera su propia realidad. Gabriela emerge entre su luz creativa y la sombra de sus dolores. Su alma de mujer se debate entre sus íntimos anhelos y la inagotable generosidad de su obra.
La Maestra Gabriela nos sigue enseñando cosas y que aun quedan muchas por descubrir. Que la Mistral habita en el país de la ausencia que ella misma describiera: Un extraño país…
“más ligero que ángel y seña sutil,
con edad de siempre, sin edad feliz.
de patrias y patrias que tuve y perdí;
de lo que era mío y se fue de mí…”
Gabriela Mistral, a años luz de distancia nos entrega su visión renovadora a más de medio siglo de haber partido en su viaje definitivo.

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